TRAS EL ATAQUE DE PÁNICO, SABINA OFRECE EN MADRID “EL MEJOR CONCIERTO DE NUESTRA VIDA”

December 18, 2014

Llevaba años esperando ver a Joaquín Sabina en concierto. Por unas razones u otras, nunca había podido ir a uno de sus directos. Una vez porque canceló el concierto que daba en Valencia y otra porque ya no quedaban entradas. Así que esta vez, no podía perdérmelo. Sin embargo, la compra de tickets no fue nada fácil. Las entradas para el sábado 13 de diciembre desaparecieron en una hora y eso que el sistema informático se bloqueó y nos dejó a una inmensa mayoría de madrugadores imposibilitados para efectuar cualquier compra. Así que cuando sacó a la venta una segunda fecha, el 16 de diciembre, no me arriesgué y le pedí a un familiar del sector que me echara una mano para conseguir un par de entradas...Y así fue como las conseguí. No me gusta pedir favores, pero no quería arriesgarme una vez más a perderme el concierto del poeta Sabina.

 

Y llegó la noche del primer concierto. En Madrid había una gran expectación. Hacía cinco años que el artista no tocaba en solitario en la capital, las redes sociales echaban humo, los medios estaban expectantes y el público esperaba con ansía escuchar en directo la banda sonora de sus vidas. Tal y como me contó una amiga que estaba allí, el concierto empezó con la gran ovación y entusiasmo del público. Sin embargo, a mitad espectáculo, el artista se retiró unos minutos del escenario y al regresar avisó: “me acaba de dar un Pastora Soler”. Sabina sufrió un ataque de pánico o de ansiedad, tal y como le había sucedido hace poco a su compañera de profesión, Pastora Soler. A partir de ahí, su cara se fue palideciendo hasta que ya no pudo más y con un “lo siento, pero no me encuentro nada bien”, dio por finalizado el concierto. A pesar de que durante dos horas estuvo en el escenario dando lo mejor de sí, el sabor de boca de aquella noche fue triste para el público y amarga para él.

 

Los dos días que faltaban para el segundo concierto, fue un bombardeo de noticias sobre la salud del cantante. Se hablaba de “la presión de los artistas”, “los motivos del pánico”, “las técnicas para superar la ansiedad” etc. Un tema que a pesar de que me tenía profundamente preocupada -primero porque me encanta el artista y quiero que esté bien y segundo porque mi esperado concierto pendía de un hilo- me venía como anillo al dedo con la investigación que estaba haciendo.

 

Hace unos meses me encargaron la redacción del capítulo de un libro sobre Inteligencia Emocional que va a publicar la Universidad de Murcia. El tema que escogí para escribir era “Claves de la Inteligencia Emocional para sobrevivir al éxito”. Y es increíble como todo aquello que intuía (por lo que he vivido en la Industria de la Música) se iba corroborando a través de explicaciones científicas. El mundo de la fama, del éxito, es especialmente duro de gestionar a nivel emocional en el mundo del espectáculo. Y si no se trabaja el equilibrio razón-corazón o no se dispone de personas cercanas que apoyen en esta gestión es muy fácil tener graves problemas de salud física y mental. El ataque de pánico es una consecuencia de la grave presión a la que el artista está sometido, tanto por el público, como por los medios, la propia industria o él mismo.

 

Y así con la incertidumbre de lo ocurrido y la mayor pasión que puse a la hora de redactar mi artículo, como signo de apoyo a todos esos artistas que se dejan la piel en el escenario, llegó el 16 de diciembre.

 

En el Barclaycard Center de Madrid (antiguo Palacio de los Deportes) no cabía ni un alfiler y la gente venía con ganas de mostrarle  al de Úbeda su apoyo y sus ganas por cantar con él todos los clásicos de su carrera.  Y con tan sólo unos minutos de retraso, y ataviado con un traje verde botella y su característico bombín salió a escena un Sabina emocionado que prometió  regalarnos “el mejor concierto de nuestra vida”.

 

Y así fue, porque los que estuvimos en ese segundo concierto tuvimos la suerte de disfrutar del poeta durante más de tres horas, de cantar con él clásicos como “Princesa”, “Y Sin Embargo” o “Más De Cien Mentiras”…y de vivir una noche inolvidable con final feliz. Un final en el que los obstáculos y los fantasmas que tantas veces nos bloquean y nos impiden disfrutar de las cosas buenas de la vida, siempre se pueden superar. ¡Gracias Sabina por una noche mágica y con mensaje, como todas tus canciones!

 

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